domingo, 23 de octubre de 2016

Dadá

La trayectoria de nuestra historia

Me duele que Turquía sea la sicaria de una Europa
delante de un supermercado y que la gente pase inadvertida;
para qué se inventó la paz.

Caigo en mi propia trampa,
en el campo de batalla
tinc pressa per viure.

Me duele la desigualdad, los prejuicios, el odio injustificado.
He amado desde que tengo uso de razón:
las personas, sus mares, sus ojos.

Después, el camino,
su arrogancia, su “una grande y libre”
se ve igual de nítido
en un campo olvidado
donde la vida de mujeres, hombres y niños sirios
alas rotas por decir te quiero.

Me duele que patriotas sigan en fosas,
por eso nunca volverás a mí.
Porque yo crecí con tu cáncer.

La diferencia está en la protesta:
abrir la mente duele.
Grito al folio en blanco
con cincuenta años.
Escurro el sentimiento
por Alfon, Pablo, los titiriteros,
por los que salieron el 15 de mayo.

Somos
els cabrons que assassinaren a Juan Andrés Benítez,
misóginos sacerdotes contando patrañas
sabiendo que no hay negocio sin él.
Tenemos
tantas mentiras absolutas
que el mal es cosa nuestra.

lunes, 20 de junio de 2016

Heridas sociales

Me duele tu indiferencia,
que no sepas que la violencia
va más allá de las palizas.
El madero sigue pegando en manifestaciones
a aquellos que defienden tus derechos,
mientras los bancos son defendidos por el gobierno.


Me duele que patriotas sigan en fosas,
y fascistas se enorgullezcan de su ignorancia,
Su arrogancia, su ‘una grande y libre’,
el olvido en el que el valenciano cayó,
su intento de aniquilación.


Me duele que la libertad de expresión
se convierta en delito si piensas distinto.
Será por algo que el IVA cultural ha subido,
que filosofía y arte ya no tienen espacio en clase.


Me duele que recorten en educación y sanidad,
leyes de dependencia y pensiones.
Desde cuándo fuimos perdiendo derechos,
hasta cuándo vamos a permitirlo.  


Me duelen los muertos
de los que nadie se hace cargo.
0 responsables y 46 asesinatos,
otros 79 en Santiago,
suicidios por no poder pagar un techo,
víctimas de violencia de género,
de guerra entre pueblos.


Me duele que Turquía sea la sicaria de una Europa
donde la vida de mujeres, hombres y niños sirios
valen millones de euros.
El dinero lleva la sangre de una guerra
que jamás fue nuestra.


Me duelen las fronteras,
que la gente se juegue la vida por cruzar un mar en patera
y descubrir, si todo va “bien”, que el peor oleaje será en tierra.
CIEs y deportaciones, quién lo quisiera.


Me duele la desigualdad, los prejuicios, el odio injustificado:
machismo, racismo, xenofobia, bifobia, homofobia, islamofobia…
La diversidad es lo que hace grande a las personas,
nunca entenderé por qué ovejas y no pájaros volando alto.
Me duelen las religiones, pero más
aún la manipulación de la iglesias.
Misóginos sacerdotes y curas contando patrañas
sobre dioses que inventan, lejos de su imagen y semejanza.


Me duele que los medios de comunicación
se nutran de la miseria y la desesperación.
Que usen la información y el lenguaje para manipular,
que se centren en el fútbol y se olviden de Francia y su huelga general.


Me duele ver a gente pidiendo comida
delante de un supermercado y que la gente pase inadvertida,
pero me duele más cuando lo hago yo.


Me duele el consumismo y el capitalismo.
Es más importante comprar que cuidar,
aparentar que ser,
tener que sentir.


Me duele que no sepáis querer, que no os quieran,
que sólo veais defectos donde otros os encontramos las virtudes,
que no escuchen lo que tenéis que decirle al mundo,
que seguro, no es poco.


Me duele que seamos nosotros,
los seres humanos, los que mostremos tan poca humanidad
con un planeta que nos ha dado todo para vivir en paz.
Matar resulta a veces tan sencillo…


Me dolerá que a ti también te duela lo mismo que a mí
y no nos veamos en la calle luchando por cambiar
todo lo que nos podría dejar de doler si estuviésemos unidos.



“El peor terrorismo de todos es tu indiferencia.” Riot Propaganda.



viernes, 27 de mayo de 2016

Carta a mi hermana cuando llegue a la universidad o el desencanto de la educación.

   Cuando entres aquí todo te resultará emocionante. Has estudiado y trabajado mucho durante estos dos años para conseguir entrar en la carrera que tanto ansías. O quizá no tanto, pero por suerte tú tienes las cosas más claras y las ideas más organizadas. Aun así, el objetivo es entrar. Sí o sí, no queda otra opción. Si no te gusta ya se verá. Para hacer otra cosa siempre estás a tiempo, o eso dicen.

   Como te iba diciendo, al principio estarás encantada: amigas nuevas, unas instalaciones aceptables, unas asignaturas que en teoría te gustan,... Pero no tardarás mucho tiempo en descubrir la otra cara: profesores que no están dispuestos a enseñarte, clases donde no aprendes nada y exámenes donde los ejercicios poco o nada tienen que ver con el contenido impartido en clase. Y que no te engañen, el problema no es tuyo (en gran parte). Aunque no llegues a los resultados esperados, o aunque suspendas, tú no tienes la culpa de que un profesor de una universidad pública sólo tenga como objetivo cobrar un sueldo fijo a final de mes, ni de que te hagan comprar sus libros para que... no sé aún para qué, la verdad; y tampoco tienes la culpa de que tu profesor sólo sea capaz de leer unas diapositivas donde al final desistirás y dejarás de ir a clase, igual que el resto de tus compañeras. A pesar de que éste no es tonto y puede cambiar su metodología seguirá haciendo lo mismo año tras año, porque al fin y al cabo es lo más cómodo, y mira tú por dónde, la gente hasta aprueba (no gracias a ellos, claramente).

   Si no te quejas, bien, porque estarás formando parte del resto de ovejas que sigue el rebaño, y créeme, no tienes ninguna necesidad de ser la alumna de entre 60 u 80 compañeras a la que tienen fichada durante los próximos cuatro o seis años, porque ellos son los que decidirán si los papás pagan el doble de la matrícula el curso siguiente por hacer la misma mierda (que nos importa más que el hecho de estar aprobados o suspendidos). 
Pero si decides quejarte, ten en cuenta que ellos tampoco tienen la culpa, ellos tampoco pueden hacer nada porque esto es así de siempre y mira qué fácil te lo vamos a poner: si no te gusta te vas, que tú estás aquí porque quieres. Y claro que quiero estar aquí, igual que todas mis compañeras. Elena, aquí todas queremos aprender, pero aún no ha venido nadie a decirnos "sabemos que lo estamos haciendo de culo y vamos a cambiarlo, todas juntas", aquí nadie nos garantiza que salgamos al mundo laboral y vayamos a trabajar en base a lo que nos han enseñado. 

   Porque nos enseñan a desaprender según sus criterios, en vez de dedicarse a formar profesionales.Y mira, como al otro se la suda a mí más y aquí nadie hace nada. ¿Por qué a quién le va a importar unas universitarias que sólo buscan tener un presente y un futuro digno cuando ellos ya tienen lo suyo sobre seguro?
En fin, con suerte tendrás uno o dos profesores por curso que realmente disfruten con lo que hacen y quieran enseñarte algo. Los reconocerás porque son los únicos que podrás valorar, porque por desgracia, se salen de la media en cuanto a eficiencia y profesionalidad.

  Y si todo va bien, aprenderás algo cuando acabes (o dejes) la carrera.
  Y si todo va más que bien, en seis años tendrás un papel donde no se reflejará toda la mierda que has tragado, pero al menos pondrá que has estudiado medicina. Al fin y al cabo es lo que cuenta, ¿no?

miércoles, 2 de marzo de 2016

Nuestros muertos

Mi patria está bajo tierra,
con aquellos que lucharon 
contra una grande y nada libre.

Mi patria no entiende de banderas,
sólo de personas que querían personas
                               que defendían personas
                               y lo daban todo por ellas.

En tu memoria debería estar presente su lucha
porque sin ellas tú seguirías en dictadura.
Y es verdad que nos hemos estancado,
vamos perdiendo derechos con los años
como si fuésemos niños a los que les quitan el juguete de las manos.

La diferencia está en la protesta:
unos morían por conseguir un futuro mejor
mientras nosotros nos quedamos quietos
con la esperanza de que nada vaya a peor.

La indiferencia está en tu forma de mirar:
algunos combaten por liberar a la sociedad de sus rejas,
otros creen que una celda puede callar tus ideas.

Mi bisabuelo tuvo la suerte de su vida,
casi le fusilan por pegar carteles,
pero tú sigues hablándome de lo inútil que es acudir a manifestaciones.

Por los que salieron el 15 de mayo, 
por Alfon, Pablo, los titiriteros, 
los que saldremos con más ganas que miedo.
Yo no te pido que alces el puño conmigo,
pero si tu reacción es la censura, la multa,
el fin de MI LIBERTAD, nos tendrás en la calle
luchando porque vuestras leyes de mierda cambien.




jueves, 4 de febrero de 2016

Cáncer.

La muerte sólo tiene viaje de ida,
por eso nunca volverás a mí.


Mi herida abierta desde antes de nacer.
Porque yo crecí con tu cáncer,
viví en un bosque
empañado por tu ausencia
-a día de hoy todavía lo habito-.


Me ahogué en el grito
y en el llanto primitivo.
Me planté en una realidad
donde el precio del
rescate estaba por las nubes.


Aprendí que no siempre sabes
cómo empiezan tus raíces,
pero sí dónde acaban:
en la misma persona.


Estas hojas habrían resistido
cualquier tormenta si ayer
hubieses respirado naturaleza,
si hubieses dejado la electricidad
a otras muertes,
si no fueses héroe de esta tierra,
de estas vidas.


Crecer sin ti sólo ha merecido la pena.
A este cuerpo le sobran todas las ramas
si tú no las cuidas

como cualquier abuelo cuidaría a su nieta.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Matrioskas


Somos
Turbulentos pensamientos
alejados de la realidad ajena,
distorsión de mentes inertes.
Violines hechos cuerpo,
cuerpo sin cuerdas.

Matrioskas: locos dentro
de lobos dentro de locos
siguiendo los credos
de una sociedad que mezcló
anfetas con miedo.

Tenemos
Alas rotas por decir te quiero
en tiempos verbales a los
que no alcanzamos con el corazón.

Pieles desgarradas,
quimeras que no salen del folio,
quimeras que no entran en el folio.

Calles inundadas de sangre valiente,
de mujeres que no perecen,
de incansable lucha.
Las armas: nuestras vidas.
Nuestras balas: los otros.

Por favor
No nos apuntemos
si no vamos a dispararnos.
No dejaremos de ser lo
que no somos: los unos.